martes, 10 de octubre de 2017

La inauguración

 Después de largo rato de no acercarme siquiera a este blog, hoy decidí hacerlo. Se podría decir que reinicié por completo lo que había comenzado hace un par de meses. Llevaba a penas una entrada que no tenía ni una visita -así como seguramente acabará esto que inicié hoy-, así que ni sentí el arrebatamiento que me produje, aunque creo que todos tenemos hijos cuando escribimos.

Tras divagar tanto, apoyando la cabeza en el vidrio del metro, uno siente la necesidad de vomitar aunque no se sepa muy bien qué vomitar, tal vez conejos o llaves o un texto anárquicamente fotocopiado, pero sin duda se hacen presentes las arcadas y es un horror. Por eso se busca un buen rinconcito. Y este ciber-rincón me servirá al menos por un buen rato. Habrán vomitos estéticamente aceptables: con buena consistencia y finos trozos cortados de verduras y frutas, y tal vez un muy bien digerido puré de carne; y habrán vomitos vomitivos, con un olor que te sangra la nariz y todo revuelto. Por eso les pido que ustedes del otro lado sepan actuar ante cada situación, que elogien o recriminen lo que vaya poniendo acá, lo que vaya saliendo.

Veo difícil que este lugar sea visitado por muchos, pero sin duda le dará mantita a más de algún alma que ande desvariando en el ciberespacio, así que si no es mucha molestia, pasen adelante, ¿gustan una taza de café?